Alfonso: “Badi me ha quitado dolores de cabeza”

Alfonso es un joven de 31 años natural de Granollers y de apariencia tímida.

Decimos apariencia porque Alfonso se quita el traje de la timidez a los 5 minutos.

Alfonso llegó a nosotros por la ley de los 6 grados, esa misma que dicta que entre dos personas cualesquiera existe una distancia máxima de 6 personas. Es decir, que entre tú y Donald Trump, por ejemplo, máximo hay 6 personas en medio que pueden llegar a conectaros.

Entre Alfonso y nosotros sólo había 2 grados de separación: él, una compañera de trabajo y la que escribe esto. Los 3 protagonistas de esta historia, sin conocerse 2 de ellos, se fueron a pasar un fin de semana en la montaña. Su espíritu aventurero les hizo preparar una mochila e irse a hacer un trekking a Aigüestortes. Como la mayoría de grupos de amigos suelen hacer, crearon un chat de grupo en whatsapp para enviarse tooodas las fotos de ese fin de semana.

La historia se pone más interesante cuando Alfonso, en ese chat grupal, comparte con la persona que escribe esto (¡holaaa!) una captura de pantalla en la que aparece el mail que enviamos desde Badi a los usuarios que consiguen encontrar una habitación usando nuestra plataforma.

La que escribe (hola otra vez), se pone muy muy contenta, guarda el número de teléfono (por fin) de Alfonso y decide proponerle una entrevista.

Y el resultado de esta entrevista lo podéis ver a continuación:

Badi: Hola, Alfonso. ¿Qué tal van esas agujetas después del finde?

Alfonso: Bueno la verdad es que ya se me han pasado un poco, aunque los gemelos aún los tengo tiritando. Eso sí, ¡qué bien me sentó ese finde para desconectar!

Badi: Ya, ¡ni que lo digas! Primera nevada del año, un frío que pela, mucho deporte y a respirar aire puro. Tenemos que repetir, que si no llega a pasar este finde no me entero que utilizabas nuestra app Badi.

Alfonso: Pues el caso es que me lo dijo Anca*.

*Anca es la compañera de trabajo (y amiga) de Alfonso, y amiga de la que escribe.

Badi: A ver, empecemos por el principio. ¿Cómo llegaste a Badi?

Alfonso: Mientras reformaban el piso que me he comprado, necesitaba encontrar una habitación para alquilar en un piso compartido. Entonces pues…

Badi: Espera, espera… ¿te has comprado un piso?

Alfonso: jaja, ¡sí! Aunque a ratos me alegro y a ratos me arrepiento. Lo que sí tengo claro es que si alguien me pregunta que qué me parece que se compre un piso, lo único que le diría es que se lo pensara dos veces y que, sobretodo, lo comprase ya reformado. Porque meterse en una reforma ¡tiene tela! Pero bueno, la historia viene de largo.

Badi: Cuenta, soy tooooda oídos…

Alfonso: yo llevo compartiendo piso ya muchos años. Exactamente desde que me fui a Praga a vivir con 22 años después de terminar un Grado Superior en Teleco. Tuve la suerte de largarme de España dos meses antes de que la crisis estallara.

Por casualidad o causalidad, decidí irme a Praga porque es uno de los motores tecnológicos de Europa y muchas de las mejores empresas de Customer Support están localizadas allí. Quería encontrar un buen trabajo y el idioma… bueno, nunca fue un problema porque allí todo el mundo habla inglés. Aún así me puse a estudiar checo con la idea de poder ampliarme mis estudios. Y es que allí, si dominas el idioma, la carrera el Estado te paga los estudios.

No me volví bilingüe, pero sí que aprendí lo básico para vivir tranquilo allí y encontrar un trabajo. El primero que tuve fue como Customer Support en la multinacional Zurich Seguros. A partir de ahí fui abriéndome paso como programador, que era para lo que había estudiado. Durante los 8 años que viví en Praga, viví en 3 pisos compartidos.

Reconozco que nunca me había fascinado la idea de compartir piso, pero debo de reconocer que compartir piso te hace socializarte más, conocer a más personas, sobretodo si eres un poco tímido, como yo, y te ayuda a no pasar esos ratos solos que hasta lo más solitarios odian pasar. Conocí a gente de todas partes e hice grandes amigos: rusos, ucranianos, polacos… toda una mafia de buenas personas, jeje.

Badi: es lo bonito de compartir, piso y vida, que siempre te encuentras personas por el camino que te llevas para ti y, con suerte, para siempre.

Alfonso: ¡sí! Exacto.

Badi: y, ¿cómo continúa la historia, Alfonso?

Alfonso: pues continúa al final de esos 8 años, cuando decido decirle “hasta pronto” a Praga para volver a Barcelona. Antes de irme me puse a buscar trabajo desde Praga y me salieron varias entrevista. Una de ellas la dejé para Navidad, para hacerla presencial aprovechando que volví a casa como el turrón El Almendro.

Y salió tan bien que en febrero de 2015 me volví. Tenía trabajo, primer punto a favor, pero ¿casa? Casa no tenía, pero sí estas 2 opciones: volver a casa de mis padres en Granollers; o acepar la oportunidad que me ofrecía mi nuevo jefe: vivir en un barco suyo que tenía amarrado en los muelles del puerto de Barcelona. Me decanté por esta segunda opción. Total, mi jefe me dijo que podía quedarme el tiempo que necesitara hasta que encontrase un piso para alquilar.

Y la idea de pasar una temporada viviendo en un barco, me molaba. Al final acabé haciéndome amigo de los seguratas del puerto. ¡Qué días aquellos de invierno!

Badi: uooo, qué envidia cochina me das. ¿Qué pasó después?

Alfonso: no te creas, que aunque no me marease viviendo en un barco, frío pasé un poco. Después encontré un piso de alquiler, luego viví con unos amigos y en medio me surgió la oportunidad, no sé si buena o mala, de comprar un piso por la Barcelona. ¿Sabes estos pisos antiguos de techos altos, de una sola habitación que, nada más verlo, sabes que tendrás que reformar a lo jevi? Pues uno de esos. Pensaba que las reformas no durarían mucho… y qué equivocado estaba. Aún sigo con las dichosas reformas. Y luego, llegasteis vosotros. Los amigos que me dejaron una habitación donde dormir me dijeron que tenía visita y que tenía que irme. Así que hablé con todos mis amigos y Anca, me habló de Badi. Así que probé.

Badi: y, ¿fue rápido?

Alfonso: llegó en su justo momento. 2 semanas es lo que tardé desde que me instalé la app hasta que conseguí encontrar el piso en el que vivo ahora mismo con dos chicos más. Y bueno, mientras tanto, volví unos días a casa de mis padres. Menos mal que fueron poco, y no porque no este a gusto con mis padres, que sí, si no porque hacer Granollers-Barcelona todos los días es un poco molesto. Un coñazo, vaya.

Badi: jajaja, ya, me puedo imaginar.

Alfonso: y esa es mi historia. ¿Te parece buena?

Badi: sí! En Badi nos gustan las historias, y no sólo las presentes, si no las pasadas, las que hacen que las personas acaben aterrizando en nuestra app y los motivos que tienen éstas para compartir piso. Ahora sólo nos faltaría una frase, un titular para tu historia, Alfonso.

Alfonso: mmm, ¿un titular? ¿Y no te vale que Badi me ha quitado algunos dolores de cabeza?

Badi: jajaja, sí, esa frase es perfecta. ¡Muchas gracias por tu tiempo, Alfonso! Y ahora, ¡a comer! Y mucha suerte con las reformas. Esperamos que duren muuuucho para que puedas seguir usando Badi todo lo que necesites 😜

Aquí acabó la entrevista a Alfonso a la que le sucedió un menú increíble en El Federal y una sesión de fotos que podéis ver a continuación.

Alfonso: "me habéis quitado muchos dolores de cabeza"

Alfonso y sus no dolores de cabeza gracias a Badi

Alfonso

Alfonso con Badi en su punto de mira