Blue Monday: 7 trucos para pintarle una sonrisa

Badis, el Blue Monday ha llegado… irremediablemente ha llegado.

Hablamos del Blue Monday, el día (matemáticamente bien calculado) más triste del año. Antes de rebelarnos contra este maldito día triste, mientras escuchamos un temazo MAYÚSCULO que lleva su mismo nombre y que habrás escuchado más de mil veces en tu vida, te explicaremos de dónde viene este concepto.

Así que dale al Play y atento, que aquí viene la explicación en tono Badi o lo que es lo mismo, quitándole formalismos al asunto:

Hace algunos años, así como 12 ni más ni menos, Cliff Arnall, prestigioso psicólogo, calculó la fórmula matemática del día más triste del año a petición de Sky Travel, una agencia de viajes que quería saber cuál eran las mejores fechas para irse de vacaciones para poder lanzar campañas publicitarias. Para dar con la fórmula, Cliff usó como elementos de su particular ecuación matemática el clima, los propósitos de año nuevo y las deudas. Como resultados obtuvo que el tercer lunes de enero era el día más triste del año y que la sociedad, así de forma general, podría tener la sensación de estar de bajón. Y voilà! Ese día es hoy, pero claro, sólo si tú así quieres creerlo.

Que vale que el frío polar ártico (o siberiano) se ha apoderado de prácticamente todo el país y de tu armario, que seguramente hoy lleves más capas que la cebolla más grande del mundo y aún así el frío te tiene paralizado. Vale que te hayas dado cuenta que, después del pelotazo motivacional de las navidades, pocos de los propósitos que te propusiste a primeros de año los vayas (o estés) cumpliendo. Y vale que la cuesta de enero se te esté haciendo perpendicular porque te sobra muuucho mes a finales de sueldo, pero todo puede cambiar.

Porque a todo le puedes pintar una sonrisa. ¿Cómo? Con estos consejillos que nos sacamos de la manga para que le pintes tal sonrisa al Blue Monday que lo acabes convirtiendo en un Green Monday.

De Blue Monday a Green Monday

Ponerte a New Order a todo volumen y bailar…

…bailar como si nadie te viera. Bailar corrige trastornos congénitos y malas posturas. Te permite desarrollar el oído musical, el sentido del ritmo, la expresión corporal y hasta la memoria. Reduce el estrés, la ansiedad y la depresión y te ayuda a expresar emociones y canalizar la adrenalina. En otras palabras, levanta el ánimo y eleva tu autoestima hasta el infinito… “y más allá“.

¿Qué mejor día para llegar a casa (o en la calle mismamente) y pegarte un buen baile sin motivo alguno y porque sí?

Como Meryl Streep, o como Beyoncé, o Rihanna, o JLo, o Sara Baras… la cuestión es que ¡bailes!

¿Cenar solo? ¡Nanai de la China! Cenar ¡con amigos!

Y si es con tus compañeros de piso, mejor que mejor. Rodearte de aquellas personas que tú eliges como familia (los amigos) siempre es un chute de motivación y alegría. Cocinar con ellos mientras recordáis anécdotas o vomitas tus penas, es un gran desahogo que siempre SIEMPRE te ayuda a relativizar esta tristeza que, con o sin motivos, puede ser la causante de este pequeño bajón. Nadie como tu pandilla de amigos o compañeros de piso para que ese bajón se convierta en un subidón.

Si no que se lo digan a Ross, Phoebe, Monica, Joey, Chandler o Rachel, que de eso saben un rato.

Recuerda: friends will be friends

Date un capricho… ¡o dos!

Sí, vale… estás más pelao que las ratas, pero ¡son rebajas! Y, ¿eso qué significa? Que puede que la camiseta de la que te enamoraste platónicamente hace un mes siga estando en la misma tienda, pero con un 75% de descuento. Sabes que te queda bien porque ya te la probaste así que, ¿por qué no te pegas el capricho de comprártela? Regálatela, llega a casa, póntela y mírate al espejo. Automáticamente se te dibujará una sonrisa enorme, porque tú la querías. Y mañana te la pondrás. Y el mundo será ¡maravilloso!

Que darte un caprichito (o dos) un Blue Monday no tiene que sentar muy mal que digamos.

¿Dieta? Ya si eso ¡mañana!

Has pasado por delante, lo has mirado y te ha mirado. Pero fijamente. Has seguido caminando, pero de pronto te has dado la vuelta. Querías volver a mirarlo porque cuando lo has visto, todos tus problemas se han visto reducidos a nada. ¿Por qué? Porque en ese croissant de chocolate (o brownie, o cupcake, o lo que más te guste a ti) está la solución a tu día. ¿Y la dieta? Te preguntas. La dieta no se rompe por un dulce que sabe a gloria bendita. Y a ti te sentará divinamente. Además, está comprobado que el chocolate ejerce de antidepresivo y estimulante, que favorece la producción de serotonina, esa sustancia presente en las neuronas que son las causantes de lo que conocemos por felicidad. Y el culpable de este proceso químico no es otro que el alto contenido en triptófano que tiene el chocolate.

Nos ponemos técnicos y científicos por si tienes dudas al respecto. Porque nada como la ciencia para quitarte las tonterías y lanzarte directo a por ese pedacito de chocolate.

ÑAAAAAM! ¡Y a disfrutarlo!

Haz algo por alguien

Ayudar a alguien es, muchas veces, la mejor ayuda que podemos recibir por nosotros mismos. Así que hoy, márcate esa meta para quitarte de en medio a este Blue Monday y, de paso, quitárselo a alguien. Puedes llamar a un amigo que sabes que tiene un problema; a tu madre, que sabes que te necesita siempre; a tu abuelo, que hace tiempo que no vas a ver porque “no tienes tiempo”; bájale una manta, que tienes de sobra en casa, al hombre que llevas viendo unos días durmiendo a la intemperie…

Podríamos darte un lista interminable de BA (Buenas Acciones) para hoy, pero eres lo suficientemente inteligente y buena persona como para elegir, tú solito, la mejor forma para ayudar a alguien.

Limpia tu piso, o armario, o…

… o lo primero que te venga a la cabeza y que creas que necesitas y que te hará feliz. Puede darte pereza (¿¡a quién no le da pereza ponerse el batín de limpiar y pasar 2horas mocho en mano fregando?!), pero ¿y lo bien que sienta una vez has terminado? Quizás, para redondear más este plan, puedes hacerlo con tus compañeros de piso. Así lo hacéis todos, potenciáis vuestra pequeña gran comunidad y familia, y dejáis el piso como los chorros del oro y listo para la próxima fiesta que ya tenéis en mente para este viernes.

Este plan podéis mezclarlo con el de bailar, estar en familia y hacer algo por alguien: ¡POR LAS PELUSAS DE VUESTRA CASA!

Regálate 10 minutos de soledad en frente del mar, en el campo, en la montaña o en el parque

Y respira aire puro. Quédate en silencio. Mira. Deja que tu cabecita deje de pensar a la velocidad de la luz. Relájate. Y piensa en tooodo lo que tienes y en la infinita suerte que tienes de tenerlo. Pega un repaso a lo bien que estás y a los pocos problemas reales que tienes. Y quítale peso a estos #firstworldproblems que piensas que te amargan la existencia. Porque no es verdad. Porque tú estás bien. Y como dijo el sabio Julio Iglesias, ¡Y LO SABES!

Como curiosidad para terminar este post, ¿sabías que el padre de este concepto (del Blue Monday vaya) tras descubrir la importancia que la sociedad le dio a este término lanzó una campaña en redes sociales para renegar de la tristeza de este día? Si hasta Cliff Arnall reniega de él, ¿por qué no ibas a hacerlo tú?