5 detalles para hacer felices a tus compañeros de piso

A las 10.39h de este 20 de marzo, la primavera llega para hacernos muy felices durante 3 meses.

Que ya va tocando.

Y con ella, llega el Día Internacional de la Felicidad. Que sí, que para cada cosa hay un Día Internacional de <embed> palabra o adjetivo que se te ocurra aquí </embed>, pero con la felicidad haremos una excepción. ¿Por qué? Porque reconocer la importante de la felicidad como aspiración universal de todo ser humano es vital. Porque la felicidad es a lo que todo bicho viviente aspira y porque aunque Maslow no añadiera la felicidad como vértice final de su pirámide, todos sabemos que la jerarquía más TOP de las necesidades humanas es esa: SER FELIZ.

Y en Badi, apostamos por la felicidad. Creemos en ella con los ojos cerrados y hacemos todo lo posible para que ofrecer a nuestros usuarios pequeñas dosis de felicidad de cualquier forma y en cualquier momento. Si no, que se lo digan a nuestro departamento Happy de Badi (como cariñosamente hacemos llamar a nuestro simpático Servicio de Atención al Usuario).

Así que para este 20 de marzo, nos hemos propuesto compartir con vosotros algunas ideas/cosas o detalles (llámalo como quieras), que pueden hacer felices a tus compañeros de piso. Ojo, que son ideas recíprocas. Lo mismo tú puedes hacerlo por ellos y ellos por ti.

¿Preparados?

Ahí van:

5 detalles para hacer felices a tus compañeros de piso

Tenderla la ropa cuando se la deja en la lavadora

Sí. Lo sabemos. Antes muerto que tender una lavadora que no es tuya, pero… ¿Cuántas veces te has dejado tú la lavadora puesta, tu cabeza de chorlit@ se ha olvidado por completo de ella y hubieras pagado tooodo el dinero que tienes en el bolsillo porque alguna buena persona hubiera tendido tu ropa? Pues ¡ta tocao!

Va… serán 5 minutos (10 si tiene muuuchos calcetines), pero haciendo esto te aseguras:
– la felicidad extrema de tu compañero de piso
– que durante tooodo el día te trate como a una princesa o un jeque
– (la más importante) que la próxima lavadora que olvides tender, se tienda “sola”. Por eso de las cadenas de favores y tal… 😏

Prepararle la cena

(o la pasta con tomate o pesto un domingo cuando tiene una taladradora en la cabeza tras la party hard de la noche anterior…)

¿Acaso existe en el mundo un placer más grande que comer? ¡SÍ! Que te preparen la cena. Si a ti te mola, a tu compañer@ ¡también! Y si en vez de la cena hablamos de un platico de pasta un domingo de resaca, ¡tendrás el cielo ganado durante una buena temporada!

Tú serás feliz, él/ella será feliz, todos seréis felices y la resaca ¡muuucho más llevadera!

Comprar el pan de sorpresa

Algo tan sencillo como el pan. Y lo feliz que hace a todo el mundo. Un lunes, que tu compañero va con la hora pegada al… al reloj. Apenas tiene tiempo de desayunar y voilà! Un barra de pan recién comprada encima de la mesa de la cocina… ¿Su reacción?

¿Tu reacción?

me debes una… 😎🥖

Aguantarle el pelo cuando vomita

Exacto… es justo lo que estás pensando. Imagina que te pasa a ti y estás en casa un día, de finde, por ejemplo… A horas intempestivas de la noche… Llegáis de fiesta y la “cena” no te ha sentado bien. Tu barriga está en guerra. Hasta que decide lanzar, hacia arriba, todos los misiles gástricos posibles. Vas corriendo hacia el baño mano en boca, no vaya a ser que decores las paredes de tu piso, te sitúas frente al señor Roca y sólo piensas en tu madre. Lo que darías porque ella estuvieras ahí ahora sujetándote el pelo y diciéndote eso de “no te preocupes, cariño, ya pasa… ya pasa”.

Pues en este caso le ocurre a tu compañero de piso. Y claro, tú estás con él/ella. Sabes que, si no le echas una mano, la fiesta se os corta, así que haz de tripas corazón (nunca mejor dicho) y piensa “una por ti, otra por mí”. Una vez pasado “el mal trago”, todos felices, su pelo impoluto y los dos ready para seguir de farra un rato más.

Organizarle una fiesta sorpresa cuando está pasando una mala racha

Todos pasamos malas rachas. Lamentablemente eso es “ASÍN”. Pero las malas rachas se van como vienen: sin avisar. Lo bueno de las malas rachas es que podemos hacer que se vayan un poquito antes. ¿Cómo? Tirando de amigos, de compañeros de piso, de motivación. De ganas.

Una forma infalible de hacer que la mala racha salga del cuerpo de tu compañero de piso (que antes era la juerga padre, la alegría de la huerta) es organizándole una fiesta sorpresa en casa. Del tema destrozos y limpieza al día siguiente, ya hablaréis. Pero organízasela, haz que se olvide de cualquier problema y sácale todas las carcajadas posibles.

Puede que te agradezca que le tiendas la lavadora que dejó olvidada; que te dé infinitas gracias por prepararle la cena o comprar el pan ese día que tenía prisa; que no se acuerde de aquella noche en la que le sujetaste el pelo mientras “descomía”; pero lo que jamás olvidará y te agradecerá eternamente es que estés ahí en los malos momentos.

Porque eso es lo que hace que los compañeros de piso suban al escalón de amigos de por vida.

¡Feliz primavera y feliz día, badis!